jueves, 3 de diciembre de 2009

Reflexión

Tal y como lo mencionó la profesora Aimée Vega, la importancia que ha adquirido la opinión pública representada por sondeos, publicidad y encuestas, permiten la evidencia de la manera en que estos fungen como “barómetros” de la comunicación política, la cual se consolidó desde entonces como un instrumento de lucha entre los políticos mexicanos.

En primer lugar, que su realización y publicación está sometida a la conveniencia de los candidatos, pero también a la de otros actores con intereses en la elección, como son los propios dueños de los medios de comunicación en México.

La campaña electoral de 1994 tuvo eventos destacados que formarían parte de la historia de los partidos políticos del México actual, entre estos, el destino de los recursos para la propaganda, los espacios cedidos en la radio y la televisión para todos los contendientes.

Si bien no pesó decisivamente en los comicios del 21 de agosto, si puso a la vista de la ciudadanía las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas de cada uno de “los presidenciables”.

Un debate como éste, explican en el diario Excélsior, resultó oportuno, ya que abrió un período distinto en cuanto a competencia política, aunque no se puede evitar ese perfil que le imprimió la publicidad, que finalmente hicieron que el debate se convirtiera en un gran espectáculo, pero de especial significado y trascendencia.

Los partidos con mayor votación en ese año, PRI, PAN y PRD, tenían la plena conciencia de que los medios (Radio y TV los más socorridos) se han convertido en una herramienta eficaz en cuestiones electorales porque su potencial se encuentra en los públicos. Por ello, no escatimaron en invertir una suma importante del presupuesto en publicidad.

También, la transmisión por radio y televisión del debate rumbo a la presidencia de México fue una actividad novedosa, con lo cual quedó claro que el desarrollo tecnológico y los medios fungen como herramientas determinantes de la toma de decisiones políticas.

Asimismo, el empobrecimiento del discurso político no se debe a lo audiovisual; por el contrario, según explica en entrevista el doctor Hugo Sánchez, da un “enriquecimiento de la discursividad política mediante la incorporación de nuevos registros del sentido, en este caso, el auditivo”.[1]

Mundialmente México se encontraba ante una nueva condición: la ‘fábrica del consenso’, que en palabras de la doctora Oranday, es una nueva arma de guerra, en la que se centran sólo en la imagen mostrada en los debates, vía medios. “El nuevo ‘look’ de la contienda electoral es la nueva apariencia de la democracia”.[2]

Es por este factor que el debate presidencial que estudiamos, el efectuado en mayo de 1994 entre los 3 candidatos del PRI, PAN y PRD, no podía quedarse atrás de esa nueva corriente globalizada.

Si bien el papel de todos los medios debería ser la libre producción y flujo de la información para que la sociedad se entere de lo que ocurre en su entorno y de los sucesos mundiales en el mismo momento en que ocurren, también lo es la agudización de contradicciones y mal manejo del derecho a la información.

Podemos mencionar que la radio y la televisión se han desarrollado primordialmente como medios publicitarios de los candidatos políticos en México, pues “ofrecen a la venta” lo que el candidato representa en cuanto a imagen, no por sus ideas, lo que muestra una tendencia de usar esto como estrategia para hacer campaña y difusión comercial de partidos y candidatos.

Stella Oranday concluye que “los debates políticos llegaron para quedarse” y que la imagen y el look son criterios de mercadotecnia eficaces para la nueva forma de hacer política en nuestro país.

Nos percatamos que, en efecto, el favorito era Ernesto Zedillo, a quienes múltiples instituciones y personajes aclamaron y auguraron el triunfo, añadiendo el apoyo publicitario de dichos medios hacia su figura política.

Tales instituciones fueron el diario Excélsior, quien hasta le produjo un video de una hora, titulado “Ernesto Zedillo: su vida y pensamiento”; los CEC y T (vocacionales) y unidades profesionales del Instituto Politécnico Nacional (IPN) manifestaron su orgullo de que uno de sus ex alumnos y miembro de su “Alma Mater” fuera servidor público y candidato presidencial.



[1] Comunicación Personal: doctor Hugo Sánchez Gudiño, de la FCP y S, UNAM, jueves 19 de noviembre de 2009.

[2] Stella Oranday, Op. Cit, p. 31.

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